Hedtrip
Creo que voy a estrenar la categoría de análisis de CDs con un grupo que sin duda ha tenido mucho que ver en mi vida.
Hedtrip es un grupo afincado en Barcelona, en activo desde 1998. Responde a una formación típica de 2 guitarras, bajo, batería y cantante. Entonces ¿qué demonios? ¿qué misterio se esconde tras la vulgaridad de una formación normal, y el amparo del renombre de una ciudad generadora de grandes grupos de música? No lo sé. Sólo sé que Hedtrip, además de sacarme de la ignorancia musical más absoluta en esa edad en la que solo sabes apreciar la mierda y reniegas de todo lo demás, me ha hecho evolucionar con su propio progreso como músicos.
Tras escuchar su sinceramente perfecto comienzo (tras la publicación de 2 demos en el ’99 y en el ’00 respectivamente) con “The Last Impossible Desire”, debo decir que quedé firmemente desencantado. Hace casi 5 años de aquello, y como digo, tenía y de hecho, tengo, mucho por aprender y escuchar. Pero aquello marcó un antes y un después. La verdad es que no puedo ocultar un atisbo de orgullo al decir esto, porque cuando descubrí Hedtrip, sólamente eran conocidos en un entorno muy cercano a ellos, ya que el movimiento cultural/musical por mediación de internet, estaba en vías de desarrollo y era complicado descubrir grupos relativamente pequeños sin que los de arriba les diesen un empujón. Pero algo, o alguien, así lo quiso.
Así es que cayó en mis manos una copia de seguridad de este CD (para qué vamos a mentir a estas alturas). Tras la ya mencionada primera escucha, poco gratificante, vino otra. Y una tercera. Hasta que en dos semanas me ví envuelto en una reiteración Hedtripiana de la que ya no podría escapar. Esa especie de nu metal con partes hardcorianas me tenía pillado por los huevos. Pese a todo, no era un CD que me pudiera entretener durante horas, pero escuchar unas cuantas canciones al día era algo genial. Bello. Jodí varias cintas (pese a ser de la generación MP3 mi walkman duró bastante) de tanto escuchar y rebobinar, y con el tiempo caí en la cuenta de que había algo más allá del metal (oh, sí, yo era una de esas personas lobotomizadas por el nu-metal, pero de toda droga se puede salir, afortunadamente).
Así pasó el tiempo, y con los años, fui descubriendo más perlas del rock alternativo (me referiré a ellos así), hasta que un día llegó la noticia: nuevo disco de Hedtrip. Oh dios. Qué hago. Qué hago. Digamos que me hice con el disco, y lo escuché. De nuevo me pillaron a contrapié. No era ni mucho menos lo que yo esperaba. “About Useless Needs” albergaba un notorio cambio en todo lo que englobaba a Hedtrip.
Todo parecía haber cambiado. Al principio no entendía nada, aunque poco a poco pude comprobar que realmente seguía siendo un grupo muy especial. La voz es una de las más personales del panorama nacional, siendo su registro algo inconfundible. Lo mismo pasa con la forma de tocar la guitarra. La construcción de cada riff tiene siempre un toque de la casa que no deja indiferencia. A mí al principio me daba la sensación de que no cuadraban las cosas. Después empezaba a sumarse la batería, el bajo… y voilá! De todas formas y pese a las alabanzas de los críticos, personalmente debo decir que es el disco que menos he escuchado porque no me acabó de entrar del todo. Quizá sea una reacción adversa al cambio de estilo que profesaron. No lo sé, pero objetivamente, no es un mal disco en absoluto.
Para acabar con su discografía, entraré de lleno en un tema de actualidad: la publicación de su último trabajo, Roma. Curioso nombre, juego con los dobles sentidos, y una portada a mi parecer, original y preciosa.
Roma es… Hedtrip. Me enganchó más o menos a partir de la tercera escucha, algo así como The Last Impossible Desire, que me costó inicialmente, aunque a decir verdad, Roma a cada segundo te da motivos para echarlo de menos el tiempo que no puedas estar pegado a los cascos. Una verdadera maravilla. Guitarras brillantes, riffs y letras pegadizas, ritmos bailables, y un bajo como Dios manda, de los que no se notan pero en cuanto los quitas no suena ni parecido. Una joya de principio a fin. Se nota que están haciendo lo que siempre han querido. Se nota el trabajo, y las ganas. Y la fuerza.
No creo exagerar si digo que en las 2 últimas semanas he escuchado esta maravilla unas 30 veces. No me acaba de cansar, y la verdad es que tiene mérito prevalecer sobre el giga y medio de música que tengo pendiente de escuchar, o sobre la pila de cedes que hay esparcida sobre el radio cassete.
Pero, sin duda, si tengo que destacar algo de este grupo, un pequeño detalle, ya que no puedo hablar de sus directos, debido a que desgraciadamente no he tenido el placer, es su forma de entender y de hacer las cosas. Creo que es algo plausible el hecho de que Hedtrip y Aloud Music hayan decidido colgar sus trabajos en internet para su libre distribución. Creo que es el camino a seguir. Al igual que poner los CDs a 10 euros.
Sin duda pequeños pasos que dicen mucho a su favor.
Para acabar, os dejo los links pertinentes a Hedtrip y Aloud.
Enhorabuena, Hedtrip. Y Aloud Music.



Diciembre 1, 2007 a 12:36 am
Amen hermano!